La Verdad del Famoso Fallo Muscular

Comprendiendo Mejor el Fallo Muscular

Los que hemos decidido incursionar en el mundo de las pesas hemos escuchado más de una vez hablar del famoso fallo muscular. Incluso muchos lo buscamos cuando hacemos ejercicio.

Se puede decir que el fallo muscular es el punto en el cual una persona es incapaz de levantar un peso determinado sin perder la forma.

Cuando alcanzas el fallo tu músculo está muerto en sentido figurado. No puede más. Es hora de parar, llegar a esto se supone, brinda grandes beneficios para el desarrollo muscular.

Y sí, es verdad, el fallo muscular ayuda a llegar a la hipertrofia, pero no debemos buscarlo con frecuencia. Como siempre se ha indicado, en el mundo de las pesas es importante la variedad y la integridad de las rutinas. ¡No podemos hacer siempre lo mismo!

¿Cómo se Llega al Fallo Muscular?

Para alcanzar el fallo muscular debes dar lo mejor de ti. Te puedes esforzar al máximo en la cantidad de repeticiones o en el peso a levantar.

En conclusión, este fenómeno del mundo de las mesas consiste en llevar a los músculos al límite, dejarlos agotados, sacudidos.

El fallo, aunque es una buena manera de crecer muscularmente, puede ser contraproducente en algunas ocasiones. En anhelo de alcanzar el fallo puede llevar, por ejemplo, a realizar movimientos errados a la hora de hacer ejercicio lo cual podría derivar en una severa lesión.

La mejor manera de evitar una lesión, que nos aleje del universo de las pesas por unos cuantos meses, es arroparse por la alternabilidad. Es decir, un día hacemos una sesión de entrenamiento controlada y moderada, y en la otra buscamos el fallo.

Los Procesos Orgánicos

Alcanzar el fallo es un “boom” en el organismo. Se experimentan varias situaciones internas. A nivel físico, nos permite aumentar – exponencialmente – la secreción de hormona del crecimiento, la cual nos permite el desarrollo muscular y el aumento del tamaño, algo anhelado, sobre todo, por los hombres.

Cuando llegamos al fallo, además se produce algo muy curioso: liberamos cortisol y testosterona en reposo. Si no lo sabían, esto consecuencia no es positiva. Esto significa que podríamos llegar al catabolismo, lo que derivaría en la destrucción de las fibras musculares.

La razón antes mencionada es la que alimenta la tesis de que la búsqueda del fallo muscular no debe ser una constante. Solamente es una herramienta, especialmente útil para profesionales del mundo de la musculatura que se preparen para una determinada competencia.

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La Alternabilidad

Ya sabemos que es necesario intercalar sesiones moderadas con otras en las que se busque el fallo, pero ¿Cómo podemos hacerlo?

Incluso, en una misma sesión se puede producir la alternabilidad. Por ejemplo, podemos comenzar el entrenamiento con un esfuerzo medio y luego, en las últimas series, llegar al fallo.

Una de las maneras más comunes de llegar al fallo son las “multiseries”, consiste en realizar distintos movimientos sin descansos y con variabilidad de pesos. Esto se debe hacer como fin del entrenamiento de un músculo específico.

Para llegar al fallo, hay que estar conscientes de ello. Debemos buscarlo. No se llega a él por casualidad. Lo recomendable, en caso de ser un principiante, es realizar estos pasos con ayuda de un entrenador. Hay que cuidar muchos detalles, cómo la calidad de los movimientos y las repeticiones.

Para personas que tengan apenas pocos días bajo régimen de ejercicio, buscar el fallo podría resultar peligroso. En el mundo del fitness los avances deben ser paulatina, y las personas deben tener muy presente cuál es su potencialidad y en qué nivel están.

No podemos pretender equipararnos con un veterano levantador de pesas, que incluso tiene experiencia en competencias del más alto nivel. Como dice el refrán, ¡Todo a su tiempo!

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